A las grasas, vegetales o animales, les debemos que lubriquen nuestro sistema digestivo al comerlas y por tanto colaboren al tránsito y la buena digestión por nuestros intestinos. Sin embargo, si abusas de ellas y te jambas una cantidad enorme en una sola sentada, obtendrás con toda seguridad el efecto contrario, me explico. Mira, no hay un alimento 100% malo ni 100% bueno, desde la perspectiva que debemos comer equilibradamente y con medida. En estricto sentido, cualquier alimento del que abuses puede resultar perjudicial para tu organismo. Estudios recientes están revalorando las grasas animales pues durante mucho tiempo supusimos que éstas eran las causantes de muchas enfermedades que aquejaban a los humanos, hoy en día, con mucha más información, sabemos que nuestro cuerpo se beneficia enormemente de la variabilidad de fuentes en su ingesta, más que de las superpropiedades que le podamos atribuir a cualquier alimento. Y que, por tanto, los alimentos de origen animal, incluidas las grasas, han resultado tener grandes aportes nutrimentales para el cuerpo humano. Aunque en general, repetimos, la variabilidad de las fuentes es lo más sano que podemos hacer. Ojo que sólo hablamos de comida real, no de alimentos procesados, lo que tampoco quiere decir que nunca te puedas dar un gustito, sólo de vez en cuando.
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